miércoles, 27 de septiembre de 2017

“No insultes nuestra inteligencia”

Cuenta una leyenda “urbana” -o desértica, si lo prefieren-, muy difundida en el mundo árabe, que durante una de las sesiones semanales que se organizaban en un pueblo para ayudar a las mujeres a desempeñar correctamente “su papel natural” o sea, a ser una buena madre, buena esposa, ama de casa, etc, etc…  la cheija (clériga) había elegido como tema del día la poligamia. La cheija explicaba a las mujeres como la poligamia es un derecho natural de los hombres musulmanes legítimo y amparado por la sharia. Les adoctrinaba sobre cómo tratar al esposo y a la segunda mujer. Les animaba a que fuesen ellas mismas las que buscasen una nueva esposa a sus maridos. Una entrega que Allah recompensaría con grandes beneficios para ellas.

Una vez acabado el taller, una de las mujeres se acercó a la cheija y le dijo: me tranquiliza haberte oído. Tenía un secreto que guardaba desde hace mucho tiempo, y ahora, me siento liberada para confesártelo. Llevo años casada con tu marido. En medio del estupor general la cheija cayó al suelo desplomada….


 La poligamia "legal" requiere del consentimiento de la primera esposa. Muchas mujeres se ven obligadas a asumirlo a cambio de no ser divorciadas; otras para "salvar su honor ante la sociedad"; muchas, también, hacen la vista gorda; y las hay que llegan a enterarse despues de muchos años que su marido tiene una o varias esposas de forma, digamos, "clandestina"

Hace unos días se celebró en Abu Dabi el primer Congreso Internacional de la Asociación Mundial de Rehabilitación Psicológica y Social. La psicóloga kuwaití Zahra Mosawi, especialista en rehabilitación familiar, presentó un trabajo que ha tenido un gran eco en los medios árabes y en la comunidad científica. Dicho trabajo es un programa de rehabilitación dirigido a las mujeres con problemas de depresión o histeria (1) consecuencia de la poligamia. El tratamiento consta de cinco fases en las que se exploran las emociones negativas que la poligamia genera, y al final se ofrecen unas pautas conductuales para superar los problemas que sufren.


La mayoría de las mujeres en esta situación padecen el llamado “síndrome de la primera esposa”. La primera esposa se obsesiona por saberlo todo de las demás parejas del marido, y descubrir lo peor de ellas para usarlo en su contra. Una competición insana y enfermiza con celos patológicos, síntoma de inseguridad por la amenaza que percibe sobre lo que considera que es sólo suyo: el marido, el dinero sustento de sus hijos, la casa, etc... Su vida queda atrapada por un complejo de inferioridad, que se retroalimenta de sentimientos como la envidia, que las conduce a la intriga y el maquiavelismo. Y como resultado final, nos encontramos con cuadros de depresión con ansiedad mantenida, que la mujer puede transmitir a su descendencia y su entorno, siendo ello fuente permanente de conflictos y luchas de poder en este singular entorno familiar.

La rehabilitación propuesta por la psicóloga Mosawui empieza por tratar de identificar la causa que ha llevado a su marido a tomar una segunda esposa, lo cual no está exento de culpabilizar a la mujer, y termina con unas pautas dirigidas a fortalecer su autoestima para poder hacer frente a las habladurías y la compasión que suscita. Al final, estas mujeres lograrían adaptarse e integrarse en una realidad “natural” que, según la psicóloga, empezaron viendo como irracional y distorsionada, ya que la poligamia cuenta con la aprobación divina y es algo que se debe aceptar con total normalidad. 

Este enfoque, no exento de cierta eficacia, en primer lugar crea sentimientos de culpa en la mujer y busca a través del arrepentimiento, que según el islam es la clave para la absolución del pecado, la aceptación de una situación de sumisión. Intentando que interioricen, sin nervios, celos o depresión, la “normalidad” de su situación, es tratar de anular en ellas cualquier acto de rebeldía, protesta o rechazo que les permita tomar las riendas de su vida.

La historia del principio acaba así: la cheija después de recuperar el aliento, con la ayuda de las demás mujeres, vio como su interpeladora volvía a acercarse para decirle: sabía que mentías en todo lo que nos has dicho. No conozco a tu esposo, ni estoy casada con él.  Pero la próxima vez, si no eres capaz de predicar con el ejemplo, lo mejor es que te calles y no insultes a nuestra inteligencia.

(1) Un diagnostico todavía usado en el mundo árabe



Dra. Lehdia Mohamed Dafa

sábado, 9 de septiembre de 2017

Carta pública de Hamed Abdel-Samad a los jóvenes musulmanes inmigrantes

Hamed Abdel-Samad, en su programa “Box of Islam”, صندوق الاسلام, que emite cada jueves, dirige un mensaje a los jóvenes musulmanes inmigrantes. Este mensaje está disponible en versión árabe, inglés y alemán. Ésta es mi traducción al castellano, que publico con permiso de Hamed 

"Querido joven inmigrante musulmán que estás enojado, es posible que para ti no sea más que un infiel, un apóstata o un hereje, pero créeme, estoy contigo, no en tu contra, por ello me gustaría enviarte un mensaje.
Este mensaje debería habértelo dirigido otro, no yo. Debería habértelo enviado, el chej (clérigo) de Al Azhar, el imán de tu mezquita o el líder de alguna de las asociaciones de musulmanes en Occidente, pero como ninguno de ellos lo ha hecho, como a ninguno de ellos le importa tu vida ni tus problemas, escúchalo de mi parte. No importa quién sea yo, tal vez encuentres en este mensaje algo de verdad y algún conocimiento o saber.

La ira
Muchos jóvenes musulmanes en Europa están cansados y enojados y no encuentran solución a los múltiples problemas que tienen. Algunos buscan el camino más corto y rápido para acabar con todos sus problemas por un lado y por otro para entrar al Paraíso prometido. Algunos escogen el camino de la yihad y se marchan a Siria, otros eligen un coche y atropellan a una multitud de inocentes, otros un cuchillo para apuñalar a personas cuya única culpa es cruzarse en su camino en ese momento. Estos jóvenes piensan que estas vías les pueden liberar de sus problemas y les llevan a la salvación. Piensan que están haciendo un favor al islam, a sus familias y a otros musulmanes, pero, por desgracia, consiguen todo lo contrario.
En los pasados meses y semanas, muchos jóvenes musulmanes han cometido infinidad de injustificados actos de violencia en toda Europa: atropellos, acuchillamientos, inmolaciones y explosiones. Las víctimas inocentes son muchas: mujeres, niños y musulmanes mismos.
La extrema derecha se aprovecha de estos hechos desatando una campaña feroz de odio y xenofobia contra todos los musulmanes. La gente sencilla, se pregunta cuál ha sido la culpa de que sus hijos inocentes mueran así. También los musulmanes pacíficos se preguntan por qué se generaliza y se pone a todos bajo sospecha cada vez que se comete un acto terrorista.
Querido musulmán, que estás furioso, no sé cuál es tu postura ante estos actos de violencia. Puede ser que digas que rechazas la violencia, pero te mantienes en silencio. Pues te tengo que pedir que eleves la voz y condenes la violencia. Te pido que la combatas desde tu mezquita, desde tu casa, para prevenir la barbarie que estamos viviendo. Puede ser que digas que no estás de acuerdo con la violencia, pero la justificas alegando que también mueren niños inocentes en Siria e Irak. Aquí te digo, que no podemos corregir un error con otro error más grande. No podemos justificar la muerte con la muerte. Puede darse la circunstancia de que estés de acuerdo con la violencia o que simpatices con ella, en este caso te digo que el que consiente un crimen, se convierte en un criminal. Puede ser, simplemente, que hayas llegado a un estado de ira tal, que el único camino que ves es el de coger un vehículo y matar a los infieles para que por fin puedas descansar de todo y llegar cuanto antes al Paraíso. Si éste es tu caso, el resto de este mensaje es para ti.

Héroe o criminal
Me gustaría hacerte una pregunta: ¿te gustaría ser visto como un héroe por ti, por tu familia y por la gente del país que te ha acogido o ser un héroe ficticio (sólo para ti), pero un radical, un terrorista y un criminal para el resto de la humanidad? ¿Te gustaría vivir y aportar algo útil a los demás o morir y matar a gente cuya única culpa es que estaban en tu camino ese día cuando te encontrabas furioso? ¿Te gustaría que tu familia viva orgullosa de ti o que tu madre muera de angustia y dolor al recibir tus restos mortales y que tu padre comparezca en los medios para pedir perdón por tus actos?
No todo lo que creemos que es verdad permanece como una verdad inmutable, y no todos los caminos más cortos te llevan a conseguir tus objetivos o resuelven tus problemas.
Te entiendo y entiendo tu ira.  Sé que tu ira está justificada, porque he pasado por lo mismo cuando tenía tu edad. Estaba furioso, era un fanático y quería matar a los infieles.
Es posible que hayas crecido con esta ira por la tiranía que has vivido en tu casa, en el colegio, o fruto de las enseñanzas de los sistemas educativos de cualquier país árabe, de los cuales todos hemos sido víctimas. Unos sistemas educativos que te enseñan a odiar al otro siempre, aunque sea de tu propia religión. Le odias porque es un chiita y tu sunita, o porque tu eres musulmán y él es cristiano.
Es posible que estés furioso porque has crecido en un medio familiar sin amor ni cariño, donde tu padre no tiene vergüenza a la hora de pegar a tu madre delante de ti, pero si la tiene para darle un beso o un abrazo.
Estas furioso porque seguro que tú mismo has sido víctima de la violencia y te han educado con miedo, y has crecido con falta de confianza en ti. Tu mismo seguro que has aprendido desde pequeño que la violencia es la primera vía y el camino más fácil y corto para resolver cualquier tipo de problema en la vida. 
Estas furioso porque has buscado trabajo en tu país y no lo has conseguido, porque el trabajo se consigue no con el esfuerzo y los estudios, sino con enchufismo y nepotismo.
Estás enojado porque te has sentido intimidado por un policía, porque él lleva un arma en la mano y tú no.
Estás enfadado porque te has enamorado, pero no has podido casarte ni construir un hogar, porque la pobreza te lo ha impedido.
Estás enfadado porque tu familia lo dió todo para que tú puedas emigrar a Europa y ayudarles, pero tus condiciones laborales no te han permitido hacerlo. 
Puedes sentir ira porque has arriesgado tu vida de mil maneras, como lanzarte al mar en una patera, y al llegar no consigues un trabajo, o porque tu solicitud de asilo ha sido rechazada.
Puedes sentir ira porque la vida en el extranjero es muy difícil. En Europa todo es diferente para nosotros: diferente clima, diferente cultura, comida, relaciones personales…
El que emigra, por lo general, se enfrenta a todo tipo de presiones.  Presión económica, presión de la familia, represión sexual o a entablar relaciones no legales/legitimas/permitidas, que derivan en sentimiento de culpa, de censura moral, de miedo a la tortura del infierno.
Puede que sientas ira porque algunos europeos no te entienden o te tratan con racismo. Si, algunos son racistas y tienen defectos, pero nosotros tampoco somos ángeles y también tenemos defectos y claro que no somos mejores que ellos, porque si no, no habríamos venido a vivir en sus países. En nuestros países, los políticos mas y importantes y los hombres de negocios acuden a Occidente para recibir tratamiento médico, incluso algunos de esos clérigos que te han estimulado para hacer la yihad contra el Occidente infiel acuden a estos países para tratarse de sus dolencias y envían a sus hijos a estudiar en sus universidades.
Mira, quiero decirte una cosa, la ira en sí es un sentimiento hasta sano. Porque significa que no te conformas, ni te rindes ante la adversidad, y quieres enfrentar los problemas. El problema es reprimir la ira, reprimir cualquier sentimiento es un problema. Si tapamos todos los orificios de una tetera y la ponemos a calentar termina explotando, es la respuesta natural. Al contrario, si destapamos la tetera, el agua se irá evaporando poco a poco hasta quedarse vacía y esto es exactamente lo que pasa con la ira. Si la reprimes termina explotando y te acabará dañando a ti y a los que te rodean. Pero si destapas la tetera y miras en el fondo, si reconoces las verdaderas causas de tu enfado, esa ira no irá en tu contra. No necesitaras hacer de estos problemas ningún tipo de  virtud, no necesitaras buscar otras razones para justificar tu ira con algo que llamas religión, un deber sagrado, o un martirio en nombre de Dios. No, porque son tus propios intereses, es tu propia ira, que no tiene nada que ver con Dios. Si no eres capaz de reconocer las verdaderas causas de tu ira por ti mismo, vendrá otro para decirte cuales son estas causas y convencerte. Te dará causas ficticias, que no tienen nada que ver con todo lo que hemos dicho. Te dirá, para empezar, que la culpa es del Occidente infiel, de la guerra de Siria, o de Afganistán, o de tu vecino el cristiano. Este personaje no te ayudará a resolver tus problemas, porque no quiere que superes los problemas que tienes, quiere comerciar con ellos, y por último no quiere que vivas tu vida, porque la forma en que decide tu muerte, le reporta grandes beneficios traducidos en dólares en su cuenta bancaria. Creeme, el que quiere a alguien jamás le empujaría hacia la muerte. Intentará ayudarle a superar y resolver sus problemas. Créeme, no hay ni una sola cosa en esta vida por la que merece la pena morir, pero si muchas cosas porque las que merece la pena vivir. Se supone que Dios te ha dado la vida, entonces es él el que te defiende y te protege. Él no espera que tú le protejas o defiendas su credo. Dios no divide a las personas que ha creado en dos grupos y manda a que se maten entre ellos. ¿Qué justicia ves en ello?
Tu eres musulmán porque has nacido en una familia musulmana. Eres marroquí, tunecino egipcio o paquistaní, porque tus padres son marroquíes, tunecinos, egipcios o paquistaníes, una mera coincidencia transversal y genética es la que te ha dado tu identidad comunitaria y religiosa, y lo mismo pasa con esos a los que tu llamas infieles, un mero azar les ha hecho nacer en Francia, España, Suecia o en Finlandia. Entonces, ¿qué justicia ves en que Dios te ame a ti y te premie con el Paraíso simplemente porque tú eres musulmán, y a ellos les odie y les envíe al infierno por no ser musulmanes? ¿Donde ves la justicia cuando uno de estos infieles se pasa toda su vida investigando para descubrir la penicilina, un tratamiento para el cáncer, para las enfermedades renales o los virus, el teléfono o el aire acondicionado, que tu disfrutas, y a pesar de todo ello, Dios le enviará al infierno porque no es musulmán, mientras que tu irás al paraíso porque eres musulmán y le has atropellado o acuchillado?

Las víctimas.
¿Has pensado alguna vez que entre las víctimas que has causado, está aquel que trabaja en una empresa que produce los fármacos para curar la diabetes de tu madre o su reumatismo? ¿Has pensado que podría ser un contribuyente normal que paga los impuestos para que tú puedas recibir ayuda social y sanidad gratuita? Pero es que da igual, aunque no te hayan ayudado, no tienes ningún derecho a matarles. Su única culpa es que te han recibido en su país, te han dado cobijo, protección ¿y así se lo devuelves?
¿Qué culpa tienen los musulmanes normales, que cada vez que tú cometes una atrocidad, son condenados a la marginación o a mas racismo y xenofobia?

Hazte estas preguntas.
Antes de coger un coche y atropellar a inocentes, pregúntate quién se beneficia de tu acción. A ti  seguro que no; a los otros musulmanes, no lo creo; a la causa del islam, todo lo contrario, su imagen está más dañada que nunca por culpa de estos actos.
Imagina que entre tus victimas yace una madre y a su lado su hijo pequeño, que te coge la mano y te dice: ¿qué te ha hecho mi madre?, ¿qué te hecho yo que viviré huérfano toda mi vida?. ¿Tendrás el valor de mirarle a los ojos y decirle: el islam me ha mandado a hacer esto? ¿Podrás tener la conciencia tranquila contestándole que lo haces en nombre del islam?
¿No crees que es algo lamentable oír todos los días decir que el islam es una religión de paz y compasión, cuando todos los días tenemos un acto de barbarie cometido por algún musulmán?
No es triste que la palabra “Alahu Akbar”, "Alá es grande", que los musulmanes repiten en sus rezos y amonestaciones, se haya convertido en fuente de terror para el mundo entero. En cualquier celebración, como un partido de futbol o fiestas del tipo que sea, basta con que alguien diga “Alahu Akbar”, la gente sale huyendo espantada. Es triste que nos hayamos convertido en fuente de miedo y terror en vez de paz y tranquilidad. ¿Porqué hemos llegado a todo esto? ¿quién nos ha llevado hasta estos extremos? Seguro que tú no eres capaz de verlo. Tú sólo ves tus propios objetivos e intereses, que son ir al Paraíso y encontrarte con las hurries, ¿pero de verdad crees que con este egoísmo llegarás al Paraíso?

El Paraíso y el Infierno
¿Tú de verdad crees que si matas a gente inocente almorzarás con el Profeta, ese día, en el Paraíso?
¿Crees, de verdad, que Dios te espera con 72 hurries en el Paraíso, como recompensa sexual por haber derramado la sangre de inocentes?
¿No te has preguntado por qué ni uno solo de estos clérigos, que te empujan a ti a la yihad, han ido ellos a hacerla a Siria o se han inmolado para encontrarse con el Profeta en el Paraíso?. ¿Por qué ninguno de estos clérigos ha cogido su coche (Hummer o Mercedes), después de una estancia turística en Europa, y ha atropellado con él a la multitud?. ¿Por qué te mandan a ti a la yihad mientras ellos se van de turismo y shopping a Europa? ¿Por qué no envían a sus hijos a la yihad y si te envían a ti? A sus hijos les envían a estudiar a América, y a ti te envían a morir. ¿Por qué tu vida vale menos que la de sus hijos? ¿Por qué no te dan una beca para estudiar o te construyen una escuela o un hospital en vez de enviarte a que te inmoles? Estos clérigos obtienen millones de dólares de Arabia Saudí, Qatar y de otros países del Golfo. Estos países gastan millones de dólares no para la victoria del islam, no, lo hacen por la defensa de sus intereses en Irak, Siria, en Yemen y en Libia. Su contienda con Bachar Al Asad y con Irán es por el control de los oleoductos y los campos del gas y petróleo. Cada parte cuenta con ejércitos de mercenarios que defienden sus intereses y con los clérigos que incitan a los jóvenes a la yihad. Y esta es toda la cuestión. Tu para ellos eres sólo un objeto desechable de usar y tirar.
Los actos que cometes no son ninguna heroicidad, porque los cometes contra inocentes, que no te han hecho nada. No son una heroicidad, porque con ellos escapas de la vida y sus dificultades, y lo llamas yihad. La heroicidad es que te enfrentes a las dificultades de la vida y las superes, que no dejes que tu ira te lleve a la destrucción y la muerte. La heroicidad es que hagas algo útil en la vida, en vez de tejer una trampa mortal de odio y barbarie. La verdadera yihad es que te labres tu propio camino en la vida, y no ir siempre detrás de la manada. No imitar a los demás, sino ser tú mismo, creativo e innovador. La cuestión no va de que uno ha cogido un coche y ha atropellado a una multitud o ha acuchillado a otra, y vas tú y haces lo mismo como válvula de escape para tus problemas. La yihad es que canalices tu ira en hacer algo útil para todos. Y si quieres cambiar el mundo, empieza por aprender a hacer tu cama y organizar tu dormitorio. Aprende una profesión digna, y si fracasas inténtalo de nuevo. Funda una familia y educa a tus hijos con amor y en el respeto hacia los demás, independientemente de su credo u origen. Estas son las acciones por las cuales se gana el Paraíso. No irá al Paraíso cualquiera que atropelle o acuchille, porque el Paraíso no es una hecatombe. El odio no te puede traer nunca la salvación. Siembra el bien y cosecharas el bien. Siembra el amor y tendrás amor. La vida está llena de buenas personas y de muchas cosas hermosas.
El hecho de que fracases en tu trabajo o que rechacen tu solicitud de asilo, no es el fin del mundo. Vuelve a intentarlo, conozco a mucha gente que lo intenta todos los días y al final han logrado prosperar. Todo inmigrante pasa por estas circunstancias. Busca la bondad dentro de tu corazón y a tu alrededor, seguro que la encuentras. No te rindas porque el camino sea largo, el amor es el camino, es la esperanza y es la vida. Tú no eres ninguna víctima, sino un ser humano con mucho potencial.

Salam".

martes, 8 de agosto de 2017

La autodestrucción de una sociedad

Abdalahi Salama Machnan

Renegando de uno de sus Principios Fundacionales - combatir sin cuartel al tribalismo y a todas sus manifestaciones-, las políticas actuales del Polisario promueven un tribalismo medieval que favorece y protege a los auténticos delincuentes, a los caciques, a los gangsters, a los ladrones de guante blanco. Y con ello se ensancha la brecha social entre los pobres y los nuevos narco-ricos. Por eso ahora han lanzado a la palestra mediática, los datos e imágenes de delincuentes de poca monta; los conejillos de indias. La carne fácil y débil para el linchamiento social.


Dios me libre de defender a estos delincuentes, pero me urge más saber porque no se publica nada acerca de los que realmente manejan los hilos, los que compran voluntades, los que corrompen al sistema y a las instituciones. Ahhh son los intocables.
Examinemos este insensato canto de sirenas que demuele igualdad y justicia social: ¿todos somos iguales ante la ley? -sencillamente No.

Nuestra sociedad, como exiliada de la cordura, sobrevive en un entorno hostil que algunos sienten temporalmente y otros aturdidos de forma permanente. Un estado de guerra sin balas donde lo excepcional se ha hecho norma; donde la adrenalina sustituye a la endorfina; y donde la contaminación no es solo ambiental, también es social, económica, familiar e institucional.

Destellos correosos entre el gris de la rutina del día a día en los campamentos. Es una rueda imparable donde lo urgente es el dinero fácil y exprés, el que ocupa el lugar de lo importante y donde la fama de los gangsters de la droga ha ido ganando terreno hasta convertir lo que antaño fueron los campamentos, un tálamo acogedor, seguro y hospitalario, en un lecho espinoso, peligroso e inseguro.


¿Al final culparán a los pobres de su pobreza?

martes, 25 de julio de 2017

El presidente Brahim Gali intenta resucitar los 16 “Principios” Fundacionales del Frente Polisario


Hace unos días, durante una gira por los distintos campamentos para “conocer de cerca” los problemas de los saharauis, el presidente Brahim Gali ha instado a todos en varias ocasiones a retomar los 16 "Principios” Fundacionales del Frente Polisario. ¿De que se trata? estos son los susodichos: 1-violencia revolucionaria, 2- disciplina, 3- sacrificio, 4-clandestinidad, 5-confianza en uno mismo, 6-ciencia revolucionaria, 7- el factor tiempo, 8- ahorrar tiempo, 9- aprovechar las oportunidades, 10- critica y autocritica, 11- sinceridad revolucionaria, 12- responsabilidad, 13- igualdad democrática, 14- análisis objetivo de la realidad, 15- fidelidad, 16- ejemplaridad.

Durante aquellos años, hablo de los años 70 y 80 del siglo XX, los "Principios" junto con el Programa de Acción Nacional, que se formulaba en cada Congreso General, eran un instrumento poderoso, que mantenían la unidad de un pueblo ideológicamente ocupado y moralmente comprometido con la causa. Aunque no los entendiésemos, lo importante era memorizarlos, decía una de las orientadoras políticas de mi barrio, (en los campamentos la mayoría de las mujeres eran analfabetas….), pero eso sí, un buen revolucionario los tiene que llevar a la práctica. No saberlos de memoria, ya entonces, te convertía en “sospechoso”. 

A partir del alto el fuego, en 1991, y con la apertura y la introducción de una serie de reformas políticas y estructurales en la vida en los campamentos, la ideología que al fin y al cabo siempre había sido una pesada losa, un espejismo, fue lo primero que empezó a desvanecerse y los 16 "Principios “ se esfumaron, dejando un leve recuerdo, por su excentricidad, en la memoria colectiva.

Ahora, que han vuelto a desempolvarse, con una cierta perspectiva, estos “Principios” además de un disparate, bien podrían servir para hacer un balance de urgencia: la violencia revolucionaria ha sido sustituida por la violencia tribal, la disciplina por la anarquía y la patrimonialización de las instituciones, la confianza por la  resignación, la ciencia revolucionaria y la interpretación objetiva de la realidad por el oscurantismo religioso y la ignorancia. Otros si puede decirse que se han seguido aplicando al pie de la letra: “aprovechar las oportunidades”, menudo si se han aprovechado por parte de los dirigentes y sus parientes cercanos… ejemplaridad inversa. Principios como la crítica y la autocrítica, de recia raigambre filocomunista, pero absolutamente ajenos a la cultura bidán, (que abusa del elogio), cuando se ha intentado ejercer solo encuentra por toda respuesta la acusación de colaboracionismo y la calumnia.

Reclamar, casi medio siglo después, la vuelta a los 16 "Principios” Fundacionales del Frente como solución a los problemas actuales de convivencia y organización, y al estancamiento político, es el síntoma mas evidente de los mermados recursos intelectuales y políticos y del anacronismo de unos dirigentes, que hace mucho tiempo deberían haberse apartado, con honor, dando paso a nuevas generaciones; desde la unidad que supone integrar ideas políticas diversas; profesionales que no necesitan medrar en la política; y sobre todo a saharauis que con modestia y sensatez cojan el timón y exploren nuevos territorios, que ponga fin a este infierno.

Lehdía Mohamed Dafa
25 julio 2017





miércoles, 21 de junio de 2017

Antes de que salgan los demonios

“Lailat Algadar”, según la tradición musulmana, es la noche 27 del mes de Ramadán y es una noche mágica, porque es la noche en la que el profeta Muhammad recibió los primeros versículos del Corán a través del arcángel Gabriel. Es la noche más espiritual y la mejor del año para todos los creyentes.

“Lailat Algadar” cuya traducción literal sería la noche del destino, también es la noche del honor, de la grandeza, de la bondad, de la misericordia…. Durante esta noche única Allah complace los deseos, perdona los pecados y recompensa las buenas acciones de los creyentes, los cuales deben entregarse a lo largo de toda la noche a la oración intensa y a la lectura y recitación del Corán. Y es en esta noche, también del decreto, en la que Allah decide todo lo que pasará en la vida de cada uno durante un año, o sea hasta la misma noche 27 del año próximo; como será la salud o enfermedad, la riqueza o pobreza, la dicha o desdicha y hasta si será el año en el que fallezcamos.

Durante esta noche los ángeles descienden del cielo y ejercen un efecto protector sobre los creyentes. Con su fuerza espantan a Shaitán, Satanás, dejándole sin poder alguno, impotente para hacer el mal.



Sin embargo, los saharauis, hasta no hace mucho, celebraban esta noche según una versión propia muy peculiar…. Recuerdo en mi infancia -en los Campamentos casi sólo había mujeres y niños- que unos días antes nuestras madres ya tenían todo preparado para recibir la noche 27 del Ramadán. Las conversaciones empezaban a adquirir un tono apocalíptico antes de que salieran los demonios, ya que según el imaginario popular durante ésta noche el cielo se abre literalmente y desde allí la tierra es invadida por oleadas de espíritus malignos listos para atacar a cualquiera de la forma más abominable, incluso hasta producirle la muerte. Así, nuestras madres procuraban tener a este ejercito de malvados a raya desde bien temprano. Para espantarles, además de recitar sin parar el poco Corán que sabían, un poco antes de la caída del sol, pasaban a la acción; era el momento clave, antes del cual tres cosas muy importantes tenían que estar resueltas: primero, los niños tenían que estar recogidos y bajo la vigilancia de un adulto, preferiblemente sus propias madres; luego nos untaban una raya de alquitrán, por lo general en la frente, decían que era el mejor antídoto para ahuyentar a los espíritus; también quemaban abundante incienso por toda la jaima, el patio y la cocina; y por último, todos los utensilios, tanto del té como los de la cocina, tenían que estar bien limpios y colocados boca abajo para evitar que fueran “lamidos” y que en ellos permanecieran escondidos estos seres malignos.

Los niños lo pasábamos muy mal, realmente pensábamos que podíamos ser atacados en cualquier momento por uno de estos monstruos que descendían del cielo una vez que el sol se ocultaba. Era frecuente en todas las familias que se produjese algún tipo de alucinación o visiones. Las anécdotas, pesadillas y hechos extraordinarios se contaban al día siguiente. Muchas no se me han olvidado...
Un año, la noche 27 nos pilló en mitad del curso, internos y desvalidos, sin la protección de nuestras madres, ni la del alquitrán, en el Colegio “9 de Junio”. Antes de meterse el sol, al atardecer, de pronto, se empezaron a producir escenas de pánico, que se sucedían una tras otra; gritos y carreras alocadas en busca de algún tipo de protección o refugio en las inmediaciones de los dormitorios de las niñas. Una niña, justo al meterse el sol y un poco antes de que se encendieran las luces, grito aterrorizada que estaba siendo abofeteada brutalmente por una oveja enorme que tenía los ojos pintados de negro. No pudimos pegar ojo en toda la noche.

Poco a poco los saharauis se han ido reconciliando con el significado ortodoxo de la noche 27 del Ramadán. Hoy, ya nadie se acuerda del alquitrán…. Los niños siguen con sus juegos, sin horario ni calendario, protegidos por los ángeles, mientras los mayores se recogen desde temprano para rezar o acuden a la mezquita para hacer sus peticiones a Allah, en paz y tranquilidad; sabiendo que los espíritus malignos, con Satanás a la cabeza, al menos esta noche, tienen las puertas de la Tierra cerradas a cal y canto a su maldad.

Lehdía Mohamed Dafa

21 junio 2017

domingo, 7 de mayo de 2017

Las piedras son de Allah. Y los bloques, mejor de cemento

Un año más he viajado a los Campamentos, los nuestros, claro, los de refugiados saharauis. Además de atender a los que lo necesitan, pasando consulta diaria a “pie de jaima”, enfocada este año hacia la salud mental, y las visitas familiares, ha habido tiempo para seguir descubriendo aspectos interesantes y desconocidos para mí de la cultura saharaui y de las transformaciones sociopolíticas que están aconteciendo en nuestra singular sociedad, en un exilio que se nos vuelve eterno.



Creo no equivocarme si digo que se están produciendo cambios transcendentales en la vida cotidiana de los refugiados saharauis y una metamorfosis en la percepción del conflicto político sin precedentes. Como es lógico e inevitable, las intensas relaciones comerciales y familiares con la vecina Mauritania, Argelia y el Sáhara ocupado, van dejando su impronta y ciertas tendencias; al fin y al cabo, son expresiones de una cultura común bidán de raíces ancestrales, que compartimos.

Puede decirse que el nivel de vida en los Campamentos ha venido mejorando desde el alto el fuego gracias, entre otros factores, al desarrollo de un comercio local, que es la actividad económica principal. Pero también en los últimos años han ido surgiendo nuevos emprendimientos en el sector servicios y de la restauración. Éste último atrae fundamentalmente a las mujeres, gracias a los sistemas de microcréditos concedidos por algunas ONGDs extranjeras. Como curiosidad se podría contar que hay un local con el letrero de “Caja de Ahorros Sahara”, aunque como todos sabemos el sistema de préstamos y envíos de dinero es muy informal y está basado en la confianza mutua y la “fraternidad”, ya que el Islam prohíbe la “usura”, y por tal se considera el cobro o pago de intereses.

Caja de Ahorros en Rabuni 

En cuatro de los cinco campamentos los hogares disfrutan, ¡por fin! de luz eléctrica, falta El Aaiún. Como dice mi tía, que vive en Smara, “es una bendición, es como haber salido de una cueva…”; “a mí me da mucho miedo -dice otra-…tanto cable a la vista, con los niños correteando por todas partes, y que todo lo tocan”. Y es cierto que ya ha habido algún accidente mortal.

Otro cambio importante está siendo la mejora de las infraestructuras. Hay carreteras asfaltadas que unen los campamentos entre si  y otras a estos con Rabuni y con Tindouf. Lo cual junto al precio barato del combustible ha favorecido al sector de transporte tanto de viajeros como de mercancías y al auge de autoescuelas, que permiten conseguir permisos de conducir también a las mujeres, a las que se ve conduciendo como nunca antes en la historia de los saharauis.

La mentalidad de autoabastecimiento alimentario, en forma de huertos familiares apoyados por distintas ONGDs ha seguido aumentando, lo que favorece algo tan importante como es el consumo de fruta y verdura ecológicas. También se puede constatar como el consumo per cápita de carnes, (camello, cordero/cabra y pollo) sigue aumentando.

Ensalada con verduras de huerta familiar 

Evidentemente, como suele ocurrir, estos cambios no favorecen a todos por igual. Lo que inevitablemente genera frustración y desesperación entre muchos cabezas de familia. Y eso propicia que hayan surgido otras actividades, que en los últimos años han cobrado importancia en la economía de los Campamentos. Estas son: el tráfico de drogas y la búsqueda de meteoritos y oro. Estas dos actividades son consideradas ilegales y están más o menos perseguidas por las autoridades tanto argelinas como saharauis. Sin embargo, esto no impide que muchos jóvenes acaben involucrados en estos “negocios” asumiendo graves riesgos y en algunos casos consecuencias que pueden hacerles perder la vida o acabar en la cárcel. El sector de la droga mueve cifras astronómicas de dinero. Llama la atención que entre la población haya una cierta división de opiniones sobre si es o no haram (pecado). Uno de los capos, ante la advertencia de un imán, que ha dictado una fatwa contra la droga diciendo que es haram, le contestó: “comerciar con la droga no es haram, lo que es haram es la pobreza”. No obstante, la opinión pública, en gran medida influenciada por la religión y los imanes, está en contra de esta actividad y la condena usando distintos argumentos. En las conversaciones diarias sobre este tema las historias suelen ser dramáticas. Se habla de persecuciones, detenciones y trifulcas o ajuste de cuentas entre distintas bandas, que operan tanto en el “territorio liberado” como dentro de los Campamentos. “Tengo mucho miedo que mis hijos se metan en esta tormenta -me comenta una madre- Es una tentación muy grande para esta juventud, que está condenada a la ociosidad. Es dinero rápido y fácil, pero sucio. Es un pecado castigado por Allah y es un peligro para su vida y para nuestra seguridad”

En cambio, la “búsqueda de la piedra”, de meteoritos, y del oro, no es haram, es solo cuestión de suerte y por tanto de providencia divina. Las historias son más bien épicas, con toques de comicidad y en muchos casos con un final feliz. Me contaron, que un día a un grupo de saharauis, cerca de 17 coches llenos de hombres, que buscaban rocas a las afueras del campamento del Aaiún, les detuvo una patrulla argelina y fueron conducidos a una base militar. Después de tomarles los datos y poner en su conocimiento que este hecho les supone tener antecedentes penales y que si reincidían podrían caerles hasta cuatro años de cárcel, el jefe argelino muy enfadado añadió: “Lo que estáis haciendo es una actividad delictiva, estáis expoliando los recursos naturales de Argelia, y blablaba blablabla….” En un momento dado, uno de los saharauis detenidos levanta la mano y le contesta: “mire usted, las piedras no son de Argelia, son de Allah, que las lanza donde quiere, ¿qué es eso de acusarnos de delincuentes?, nosotros sólo estamos buscando el pan de nuestros hijos.” Ante esta respuesta, y a pesar del clima de tensión dentro de la sala, varios saharauis y algunos soldados argelinos se troncharon de risa, provocando mas la ira del oficial.

A pesar de la estrecha vigilancia, tanto de las autoridades argelinas como de las saharauis, los hombres saharauis son leones que le han declarado la guerra al hambre y la pobreza y están demostrando que no se rinden ante ninguna adversidad… me dice mi familia.  Ahora muchos se desplazan en grupos numerosos al “territorio liberado” en busca de pepitas de oro, que se venden en el mercado negro en Mauritania y que también mueve importantes cantidades de dinero. Por lo general, buscan en la zona sur del Sáhara liberado, en concreto en la región de Tiris. El Frente Polisario ha intentado en vano custodiar la zona de búsqueda, que según algunas fuentes no oficiales abarca una superficie de 80 km2. Los buscadores de estas pepitas o vetas de oro suelen ser jóvenes nacidos en los Campamentos, que carecen de conocimientos y de experiencia. Van solo pertrechados de su ambición, capacidad de sacrificio, voluntad y mucho valor. Sin embargo, los más modernos usan equipos especiales de detección de metales con auriculares a parte de los imprescindibles pico y pala. Pasan días y noches a la intemperie, y están amenazados por la persecución policial, el miedo, el hambre y las inclemencias del tiempo. Soportando todo tipo de penurias, algunos al final son agraciados por la suerte. Se encuentran pepitas de distintos tamaños y calidades. Y “el dinero de la venta permite emprender un negocio lícito y limpio -como me ha dicho otro familiar-. La suerte es loca y a cualquiera le puede tocar…”


Todas estas novedades y cambios están contribuyendo a la mejora, en general, de la calidad de vida de los refugiados. Pero son cambios en el estilo de vida, que ahora se caracteriza por unos gastos y consumo desmedido, cuya cara menos saludable es una ingesta hipercalórica y un marcado sedentarismo (se usa el coche para todo, incluso en distancias muy cortas) y con ello una mayor incidencia y prevalencia de las enfermedades crónicas como: obesidad, diabetes, hipertensión, los dolores osteomusculares y cáncer, típicas de las sociedades del llamado “bienestar”.
Paralelamente a estas mejoras y nuevas comodidades, aumenta la apatía política y la resignación frente a las preocupaciones del día a día. Conseguir la independencia del Sáhara sigue siendo algo presente, pero se va convirtiendo en una quimera y ya no se espera con el ansia de antaño.

El plato fuerte de las conversaciones, ahora, lo ocupan los negocios y la religión. Parece como si “todos, se han vuelto expertos en la materia religiosa. Cualquier niño es un muftí; o sea abundan los falsos ulemas y esto es una de las señales del fin del mundo” sentencia mi padre. Lo cierto es que el poder religioso está cobrando una importancia capital en muy corto plazo de tiempo. Y su credibilidad, al margen de alguna crítica tibia a los extremistas, goza de muy buena salud entre los refugiados. Un imán muy influyente ya le ha echado un auténtico y peligroso el pulso al Polisario, reivindicando una “República Islámica” en lugar de la actual “Democrática” en el Sáhara. El radio de acción e influencia de los imanes se va ampliando a pasos agigantados. Su larga mano no se contenta con controlar la moral y el comportamiento, sino que también quiere hacerlo con la política, los negocios y hasta la salud, llegando a aconsejar y “recetar” todo tipo de remedios salutíferos por no decir milagrosos, basados en el Corán y la Sunna. Cobran especial protagonismo los remedios y vías que utilizó el profeta Muhammad como la arruguia. Una especie de terapia, con episodios de entrada en trance y exorcismos, basada en la autosugestión. Otro remedio usado es la lehyama (la ventosoterapia) útil según ellos para expulsar enfermedades sobre todo osteoarticulares producidas por el frio, el viento y el estancamiento de la sangre y finalmente la miel combinada con distintas plantas medicinales. Los imames, así se van convertiendo en curanderos, desplazando a los chamanes tradicionales, a los que acusan de herejes y charlatanes

                                           Ventosoterapía                         Nuevas construcciones con cemento armado 

Como conclusión, un vecino entrado en años me llegó a decir: “los saharauis a pesar del refugio, viven el mejor momento de toda su historia” en cuanto a su situación social y económica. Otra vecina viuda, gran emprendedora, remachó: “mi marido se murió en la guerra luchando por la causa común como bien sabes, pero ahora mi causa son mis hijos y no quiero que sigan pasando las calamidades que yo he pasado. Sólo Allah sabe por cuánto tiempo más estaremos en esta tierra (la hamada)… dicen que tenderemos luz eléctrica en el 2018, y por eso yo me estoy construyendo mi casa de bloques de cemento y varillas de hierro”.

Lehdía Mohamed Dafa

7 mayo 2017