domingo, 28 de agosto de 2016

28 de agosto de 1986



Nuestra infancia empezó truncada. La invasión de Marruecos, y Mauritania, de nuestras casas y de nuestra tierra fue algo dramático que marco para siempre nuestras vidas.

El F. Polisario tuvo que declarar una guerra para intentar recuperar el territorio en la que nuestros padres y hermanos se jugaban la vida a diario; y a pesar de ello, tuvo la grandeza y altura de miras de asumir la responsabilidad de escolarizar y alfabetizar a todo un pueblo en medio de la guerra.



En la foto, este grupo de chicas, son parte de las 30, que junto a 100 chicos, aterrizamos en Cuba en un día como hoy del año 1986. Habíamos acabado la Primaria en un colegio, en régimen de internado, en un campamento de refugiados. Cuando llegamos nos sentiamos como “Alicia en el país de las maravillas”, me comentaba una compañera hace poco. Nuestro billete no tenía fecha de vuelta, no al menos hasta completar nuestros estudios.

Fueron muchos años lejos de nuestras familias, 10, 15, y hasta 20 en algunos casos….  Años de trabajo, de estudio, de esfuerzo y de lucha constante contra el desarraigo y la pérdida de nuestra cultura. La “causa” era el cordón umbilical y el estímulo para dar lo mejor de nosotras y llegar a la meta: un título universitario que pudiera contribuir a mejorar el futuro común de los saharauis en país libre e independiente.

Años mas tarde siguieron llegando a Cuba grupos de estudiantes saharauis, beneficiarios del programa de becas que el gobierno cubano concedía a los países que entonces se denominaban del "Tercer Mundo".

En 1989 se graduó el primer grupo numeroso de mujeres saharauis que habían completado sus estudios en Cuba. Además de los títulos, estas mujeres habían vuelto con una nueva mentalidad y expectativas de vida que provocaría una profunda revolución en la sociedad tradicional saharaui. Para muchos, estas chicas, con su estilo de vida “tan liberal”, han provocado una fractura en los valores y en la cohesión de la sociedad saharaui sin precedentes. Ese mismo año, fue el último en el que el F. Polisario envío un grupo importante de chicas saharauis a estudiar a Cuba…

De aquellas 30 chicas que fueron a estudiar a Cuba aquel 1986,  27 han conseguido títulos universitarios. Hay varias doctoras, psicólogas, dentistas, ingenieras y economistas. Todas han trabajado en los campamentos de refugiados saharauis hasta donde y cuando han podido.

Hoy, a diferencia de Ulises cuyo deseo y aventuras para volver a Ítaca dieron origen a la épica, nosotras fuimos acogidas por una Ítaca (Cuba) generosa que nos dio lo mejor que tenia. Y aunque seguimos luchando por escapar de “cíclopes”, como la ignorancia, el fanatismo, la misoginia y un cierto desarraigo, nuestro nombre no es “Nadie”, sino “Cubarauis”. Una experiencia y un rasgo fundamental en nuestra identidad del cual nos sentimos orgullosas; y por la cual a Cuba, y a aquellos dirigentes del F. Polisario, visionarios, generosos y desinteresados, que se tomaron nuestra educación muy en serio, les estaremos eternamente agradecidas.

Lehdía Mohamed Dafa

No hay comentarios:

Publicar un comentario